Junio 5, día 306
Nos levantamos con una vista muy de postal, una casita sola con un fondo muy poco común para nosotros los colombianos. Me pregunto si la gente de esa casa ya se cansó de la vista.
Hoy nos esperaban unos cuantos kilómetros de offroad, nada de afirmado. La primera víctima fue Anna que tuvo un pinchazo, tuvimos tan mala suerte que no solo era cambiar el neumático sino la llanta completa ya que esta estaba tan gastada que fue mejor cambiarla para evitar otro pinchazo de una, sacar y meter una llanta de esas Urales es tremendo camello.
Al terminar de disfrutar del paisaje y hacer unas tomas con las cámaras decidimos seguir. La carretera pasó por paisajes muy arenosos y obviamente eso quizo decir que manejamos sobre mi antigua enemiga -la arena- manejar en este terreno en una moto que pesa 250 Kg es un reto, ya que uno siente que nunca esta en control de la moto y la única manera de no caerse en contra de toda intuición es acelerar mas!
Después del desierto pasamos a una planicie con un poco de arena y una imagen increíble! Como no hay carretera cada cual va por donde mi dios le ayude entonces hay una gran cantidad de trillos y absolutamente nada de señalización, un paraíso para cualquier amante del offroad.
Uno de los trillos.
El animo y la moral me duraron unos cuantos kilometros, ya llegando al pueblo el terreno se volvio muy maluco, pura calamina (rizado) -que pereza.






