El día amaneció muy nublado, la carpa se sacudía violentamente por el viento, entonces con bastante prisa apenas me levanté guarde las bolsas de dormir y espere a que Pedro volviera de su caminata matutina. Cuando volvió guardamos la carpa y nos pusimos en traje de lluvia. Justo cuando salimos empezó a llover, andamos toda la mañana en medio de un frío tremendo hasta que llegamos a un pueblo a unos 100 kilómetros de la acampada donde paramos a almorzar.
En este encontramos un restaurante que se veía como bueno y nos metimos ahí.
La comida estuvo sencilla unos spaguettis y un caldo de quien sabe que, lo bueno fue que mientras estábamos en el restaurante paró de llover. A los 30 kilómetros de el almuerzo se acabó el pavimento y seguimos por el medio de trillos que habían dejado otros carros. En esas nos encontramos a otros dos viajeros de Alemania, Sthepano y Hord iban cada uno en su camioneta con un dormidero atrás y hasta con una cocina, que parche de plan !!!
Viajar en moto es muy bacano pero de vez en cuando hace falta el aire acondicionado y el techo. Después de despedirnos de ellos seguimos un rato hasta que llegamos a un pueblo, allí compramos provisiones para la noche.
Después de comprar la comida manejamos 3 kilómetros sobre la carretera y luego nos alejamos 500 metros de ella, ahí pusimos nuestras carpas, cocinamos y nos fuimos a dormir.


